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miércoles, 19 de agosto de 2015

Democracia

Fijaos las cosas que pasan en otros planetas, según Douglas Adams:

– Procede de una democracia muy antigua, ¿comprendes?
– ¿Quieres decir que viene de un mundo de lagartos?
– No –dijo Ford, que entonces estaba en un plan algo más racional y coherente que antes, una vez que se le obligó a beber el café–, no es tan sencillo. No es así de simple. En su mundo, la gente es gente. Los dirigentes son lagartos. La gente odia a los lagartos y los lagartos gobiernan a la gente.
– Qué raro –comentó Arthur–, te había entendido que era una democracia.
– Eso dije. Y lo es– aseguró Ford.
– Entonces, ¿por qué la gente no se libra de los lagartos?– preguntó Arthur, esperando no parecer ridículamente obtuso.
– Francamente, no se les ocurre. Todos tienen que votar, de manera que creen que el gobierno que votan es más o menos lo que quieren.
– ¿Quieres decir que efectivamente votan a los lagartos?
– Pues claro –repuso Ford, encogiéndose de hombros.
– Pero –objetó Arthur, volviendo de nuevo a la gran pregunta–, ¿por qué?
– Porque si no votaran por un lagarto determinado –explicó Ford–, podría salir el lagarto que no conviene. ¿Tienes ginebra?


Quéículo ¿Verdad? ¿Os imagináis que a nosotros nos pudiera pasar algo así? ¡Qué ridículo! ¿Verdad? 


viernes, 26 de junio de 2015

No quiero ser un idiota

Etimológicamente, un idiota es el que no se preocupa de la política. Sí, sí, así es: ιδιωτης era aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, sino sólo de sus propios intereses. Y yo no quiero ser ningún idiota (porque creo que, en el estricto sentido, ya hay demasiados). 
Quede claro que no me considero partidista (de hecho un buen amigo dice que mi único partido es “el contrario”), pero no puedo dejar de ser político. Sabéis que no creo que el mundo se divida en buenos y malos. No soy persona exagerada, ni soy de agobiarme demasiado, no me gustan los pánicos colectivos, ni me dejo llevar fácilmente por opiniones mayoritarias, tampoco creo en grandes ideologías… tal vez es precisamente por todo eso, por lo que últimamente sí me encuentro un poco preocupado y cansado del ambiente nocivo que me parece que estamos creando entre todos y al mismo tiempo, con gente muy distinta he encontrado cauces de diálogos que me hacen vencer la "idiotez" de pensar solo en lo mío. Hoy me atrevo en esta tarde a compartir algunas ideas, y a ver qué decimos entre todos…

Tal vez soy yo el raro pero, sinceramente, ensalzar a los alcaldes que han llegado en bicicleta al ayuntamiento me parece aplaudir por un “mérito” demasiado fácil, y esperar a que cojan el coche a los tres días para señalarlos con el dedo, me parece acusar por un “demérito” demasiado simple. No sé si al final se trata sólo de convencernos de que no hay cambio posible.
En ese sentido, mientras agradezco un discurso que me ha parecido verdaderamente ilusionante y nuevo, en mi ciudad sólo escucho a los unos acusar a los otros de mentir y desmentir y a los otros desmentir y acusar a los unos de mentir. (y soy incapaz de saber quién miente, ni de creer lo que desmienten). A mí me gustaría seguir creyendo en nuevos modos de hacer, y no veo que nadie los mire de frente. Me gustaría que la verdad brillase por sí misma, y que nadie tuviera que acusar ni defender mentiras o verdades, porque eso estuviera fuera de toda lógica.

Cada día veo que publican la falta de mérito académico y laboral de los nuevos políticos ¡Cuántas sorpresas habría si preguntáramos por los de los veteranos! Tal vez deberíamos dejar a cada uno demostrar sus capacidades, y decidir después sobre ellas, al margen de las siglas que los acompañen.
Pero tampoco me gusta la superioridad de quienes se creen dueños de la democracia y del cambio y la regeneración. Siempre ha habido gente normal en las instituciones, querida Tere. Y gracias a Dios sigue habiendo gente muy entregada. Me gustaría que todos se pudieran felicitar, reconocer los méritos de los demás y los fallos propios y encontrar cauces de diálogo. Me asustan, en cambio, los insultos y los miedos ante quien aún no ha tenido la oportunidad de llevar adelante su programa en ningún ayuntamiento, como me mosquean los que nunca han cumplido los suyos y quieren dar lecciones. Y al mismo tiempo me preocupa que quien no ha sabido respetar los derechos fundamentales (entre ellos está -conviene recordarlo- la libertad de culto y religión) quiera elevar su voz por encima de la de los demás y aparecer además como paladín de esos derechos.

Me preocupa que los concejales hagan chistes de mal gusto o hayan dicho aberraciones en sus redes sociales. Pero no me preocupa menos la Stasi que investiga cada red para descubrir en qué puedo pillar y denunciar a este o este otro señor y los montajes y las mentiras para poder culpar a otros de los mismos “delitos informáticos”. Y desde luego, no entiendo porqué hay que mezclar “churras con merinas”, lo que está mal está mal, al margen de que otro haya hecho algo peor. Digo yo, vamos.
Y en este sentido sobre cosas buenas o malas, tampoco comprendo un escándalo formado porque alguien ha cambiado un cuadro en su despacho… hay quien cuelga cosas más feas en sus salones, la verdad. El gusto (sobre todo el malo) está muy repartido. De verdad me sorprende que con lo que llevamos visto en este pais, ese sea un tema de preocupación para alguien.

Y parece mentira que tenga que ser yo quien defienda a una señorita (de infame camiseta -por el mal gusto ante todo-) por haber retirado la Biblia a la hora de prometer su cargo en un ayuntamiento. Retirado, que no tirado -como tantos sensacionalistas han dicho o querido creer- (¿por qué seremos tan rápidos para creer lo que nos gusta escuchar?). La verdad, yo también pediría -y nunca le faltaría al respeto- que retiraran el Corán, por ejemplo, si me pidieran jurar sobre él, ante todo por respeto a aquellos que puedan creer en él y por coherencia ante lo que creo yo. Y si además esta señorita ha tocado el clarinete en una procesión, pues tampoco me parece para ofenderse, digo yo (¡cómo tengamos que pedirle certificado a los párrocos de todos los que tocan en cada banda!).

Hace poco me enteraba de que a un sacerdote, compañero y amigo, le habían dado una paliza sin más motivo que el de ser cura, poco después me encuentro que a Gaspar Llamazares le han agredido, no se sabe bien porqué. Me preocupa la violencia, pero más aún el hecho de que parezca esperada (aunque sea para condenar al otro bando, que mira tú que malos son). Por cierto, que ejemplares me han parecido ambos sin querer provocar ningún tipo de alarma y sin azuzar de ningún modo a las partes.

Podría seguir con la enumeración de problemas, y seguro que ya estarán molestos conmigo tanto los de un lado como los del otro. Porque no sé si muchos entienden que lo que a mí me ilusiona es una sociedad sin lados… A lo mejor soy un idiota (lease como se quiera), pero eso es lo que me ilusiona.
Sí, yo quiero seguir creyendo que es posible, lo he vivido muchas veces. En la Iglesia aprendí el valor de la comunión (que no es consenso), y también descubrí la amenaza de la división (que no es desacuerdo). Lo aprendí y lo disfruto, al mismo tiempo que lo comparto con quien quiere compartirlo. ¡Qué buenos ratos de charla y reflexión llevo en estos días con amigos que no comparten mis ideas! Y es que estoy convencido, de que la mayoría de la gente comparte que no hay sólo buenos y malos en este mundo nuestro y que es posible dialogar y comprenderse, y que si nos da por quitar etiquetas, seguramente somos capaces de entendernos, y de ser menos idiotas, porque al fin y al cabo no estaríamos pensando sólo en "lo propio".

No saco conclusiones fáciles, aunque creo que bien podríamos dar un voto de confianza a la buena voluntad, vencer las "idioteces" de unos y de otros y empezar todos a pensar en todos... Aunque visto lo visto… a lo mejor el idiota soy yo, que, eso sí, desde luego estoy convencido de que llevo razón.
Una vez más… veremos qué pasa.




miércoles, 17 de junio de 2015

Ilusión / Decepción

El otro día "aún a riesgo de levantar ampollas", compartí este discurso que me encantó.
Hoy lo mantengo, porque me parece digno de ser escuchado (y más después de escuchar todas las intervenciones de los políticos de siempre en el día de hoy). Por eso no voy a quitarlo de mi muro, aunque cambio levemente mi comentario.
Creo que estas palabras son una lección y no recuerdo haber oído a muchos políticos hablar así: sin insultos, sin echar nada en cara, y sin absolutos partidistas, agradeciendo los servicios de los demás, animando y proponiendo una gestión centrada en el bien de todos y no en ideologías particulares, contando con las necesidades y con los expertos, tendiendo la mano al trabajo común y al diálogo y hasta con la "revolución de la ternura", al estilo del Papa Francisco (Si alguien no sabe de lo que hablo, se puede leer EG 270).
Sin embargo, hoy tengo que reconocer mi decepción. La lección se me queda sólo en palabras. Si aquel día acababa diciendo "veremos qué pasa...", hoy compruebo triste que los hechos contradicen demasiado las palabras. El partidismo y la falta de respeto a los demás, al final, contradicen el discurso de quien creo que es una buena mujer, pero que no es capaz de contar con todos, puesto que sostiene a quien desprecia a muchos. No todo es admisible, y en el "nuevo modo de hacer" hay muchas cosas que no deberían ser admisibles ni de lejos (ni por un lado, ni por otro... no comprendo a quien asalta una capilla, ni a quien atenta contra una mezquita, ni a quien boicotea un acto político o social). ¡Decepción grande! ¡Sigo esperando, como hace años hacía el 15M, que no se conviertan en lo que les acusan de ser!
Antes de que alguien me diga que hay muchos más motivos para dimitir, le diré que estoy de acuerdo absolutamente. Pero lo cortés no quita lo valiente, y que haya pecados peores no le quita gravedad a los míos, y el "¡Pues anda que tú!" me parece del modo de siempre de hacer las cosas y no me convence. Así que unos a dar buen ejemplo y otros a seguirlo, a ver si hacemos las cosas de otro modo, por fin.
Digo una cosa y digo la otra, por eso agradezco, aún así, palabras como las del discurso y mantengo la esperanza de que se puedan hacer las cosas de un modo nuevo y mejor. Como decía hace unos días, mantengo la ilusión, más allá de los partidismos, de que es posible hacer política de otro modo. Al modo en el que creo personalmente, y en coincidencia con lo que la Iglesia pide siempre (se puede leer EG 240, y de veras que me llama la atención la coincidencia). ¡Ojalá aprendamos todos!


martes, 17 de marzo de 2015

A ver si me aclaro algo...

A ver si me aclaro algo...
- Unos dicen que van a hacer ahora lo que no han hecho mientras podían hacerlo (y han tenido oportunidad desde luego).
- Otros dicen que van a hacer aquí lo que no hacen donde pueden hacerlo (y la experiencia me enseña que no suelen hacer lo que dicen que van a hacer).
- Otros dicen ahora que hay que cambiar lo que ayudaron a mantener para que no cambiara cuando podía cambiar.
- De mi vieja amiga no me puedo creer casi nada (hay demagogia que ya me sé) y lo poco que me creo, no me gusta nada (porque hay a quienes siempre les da por lo mismo).
- De los nuevos, no sé si me preocupa más algunas de las cosas que decían que iban a hacer (antes de su salto a la fama) o cómo y porqué es que misteriosamente ya no lo dicen en ningún sitio (¿han cambiado de idea o están ocultando lo que piensan?).
¿Lo peor? Me intuyo que casi todos pueden ir reconociendo de quien hablo... y eso quiere decir que no soy yo el que anda desorientado.
Tengo la suerte de no ser de ningún equipo de fútbol (ni de ningún partido político), y por tanto tengo la mala suerte de no tener ni idea de a quién voy a votar. De veras... ¡Ni idea!
Admito opiniones y sugerencias y advierto de que vote a quien vote... nadie se va a enterar.