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miércoles, 17 de febrero de 2010

Vidas de santos (o una reflexión para el miércoles de ceniza)

No condenaba nada ni a nadie apresuradamente y sin tener en cuenta las circunstancias; y solía decir: Veamos el camino por donde ha pasado la falta.
Siendo un ex pecador, como se calificaba a sí mismo sonriendo, no tenía ninguna de las asperezas del rigorismo, y profesaba muy alto, sin cuidarse para nada de ciertos fruncimientos de cejas, una doctrina que podría resumirse en estas palabras:
"El hombre tiene sobre sí la carne, que es a la vez su carga y su tentación. La lleva, y cede a ella. Debe vigilarla, contenerla, reprimirla; mas si a pesar de sus esfuerzos cae, la falta así cometida es venial. Es una caída; pero caída sobre las rodillas, que puede transformarse y acabar en oración".
Frecuentemente escribía algunas líneas en los márgenes del libro que estaba leyendo. Como éstas:
"Oh, Vos, ¿quién sois? El Eclesiástico os llama Todopoderoso; los Macabeos os nombran Creador; la Epístola a los Efesios os llama Libertad; Baruch os nombra Inmensidad; los Salmos os llaman Sabiduría y Verdad; Juan os llama Luz; los reyes os nombran Señor; el Éxodo os apellida Providencia; el Levítico, Santidad; Esdras, Justicia; la creación os llama Dios; el hombre os llama Padre; pero Salomón os llama Misericordia, y éste es el más bello de vuestros nombres".
En otra parte había escrito: "No preguntéis su nombre a quien os pide asilo. Precisamente quien más necesidad tiene de asilo es el que tiene más dificultad en decir su nombre".
Añadía también:
"A los ignorantes enseñadles lo más que po¬dáis; la sociedad es culpable por no dar instrucción gratis; es responsable de la oscuridad que con esto produce. Si un alma sumida en las tinieblas comete un pecado, el culpable no es en realidad el que peca, sino el que no disipa las tinieblas".
Como se ve, tenía un modo extraño y peculiar de juzgar las cosas. Sospecho que lo había toma¬do del Evangelio.

(Así describe Víctor Hugo al Obispo Myriel, uno de sus personajes en "Los Miserables"... hace años que lo leí y me enamoré de este párrafo, y este miércoles de ceniza me parece un buen momento para copartirlo... sin más comentarios).

3 cosas que me dicen:

El Sastre de Alcalá dijo...

Agradezco la cita de Los Miserables. Las obras memorables dejan huella en el alma. Sin embargo, recuerdo que lo que más significado me dió es la defensa del perdón del Obispo. Los famosos candelabros que donó reconvierten a un hombre para siempre al entender el significado del perdón. Fíjate, si me lo permites, que es un legado que como sacerdote gozas. El perdón cambia para bien a las personas. Me alegro de aquel que dijo que había que ayudar a que se produjera el perdón.

Francisco Javier dijo...

Me gustó este escrito y lo agradezco a la vez. Es impresionante ver cómo Dios actúa en la vida de las personas de modo particular, siempre con un mensaje esperanzador y desinteresado.

Sigo este blog y lo enlazo al mío. Un abrazo ;-)

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Pues sí que es verdad que tenía razón el Obispo Myriel.
Saludos.