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lunes, 26 de noviembre de 2012

Casablanca. Setenta años después.


Era 26 de noviembre, 1942, en el Teatro Hollywood coincidiendo con la invasión de las tropas aliadas de la costa norte de África y la captura de la ciudad de Casablanca. Se estrenaba una más de las películas que aquel año había proyectado la Warner, basada en una obra de teatro nunca representada. Fue un éxito pero nadie pensaba que Casablanca se convertiría en un clásico del cine de todos los tiempos.
Resulta que hoy hace setenta años de aquello. No soy tan friki en esto, tengo que reconocer que no sabía de este aniversario, pero me he encontrado con que en homenaje un canal de cine ha decidido en homenaje emitir la película durante todo el día. Y para mí ha sido un golpe de suerte que este lunes me he encontrado con una mañanita de descanso que me ha permitido volver a ver la película y disfrutarla (y aunque suene un poco raro, voy a volver a verla en un ratillo, y no sé si lo haré una tercera vez en el día... sí, me gusta como para eso).
De entre todos los lunes, me he encontrado este... y yo lo digo sin la aflicción de Bogart cuando se queja: “De todos los cafés y locales del mundo, aparece en el mío...” Aunque en la evolución (o re-evolución) del personaje, me hace preguntarme cuánto hay de dolor y de esperanza realmente en esa queja.



Pues acaba de terminar la película y me vienen a la cabeza unas pocas de historias que salen de ella o se mueven alrededor de ella y que me gustaría compartir con vosotros. Así que me he puesto a escribir un post, una entrada en homenaje a la película aún a riesgo de meter la pata, pues algunos de mis amigos saben de cine mucho más que yo y bien que lo estudian (sirva el post de guiño y homenaje también a ellos -y prefiero que se descubran nombrados por sí solos... así averiguaré quien lee mi blog).  Setenta años después de su estreno, hoy disfruto al detalle de Casablanca, y más allá de sus características técnicas, de su valor cinematográfico o cinéfilo yo la disfruto en los aspectos más artísticos y en lo que para mí es más importante del arte... lo que me hace pensar, lo que me hace sentir y experimentar.
Y resulta que al ponerme a comentar no me ha salido un post, sino varios, así que tengo para varios días publicando, espero que me disculpéis el atrevimiento. Así, si alguien no la ha visto, tal vez pueda tener en estos días la oportunidad de disfrutarla. 
“¿Porqué tengo la suerte de que vinieras a mí y de haberte encontrado?”
Me llama la atención cuántas frases de Casablanca han pasado a la historia (como muchas escenas que te hacen reconocer la película inmediatamente). Como un atrevimiento dejaré que surjan el color... aunque las luces y las sombras en blanco y negro de la película de  Michael Curtiz se merecerían un juego distinto (hay que ver lo que se pierden los que renuncian al blanco y negro). Espero que los muy entendidos tengáis compasión de este aficionado y espero que mis pobres reflexiones, que son como siempre mis intuiciones os puedan servir para algo... para eso las sigo compartiendo.

Empieza otra vez, así que me voy a verla de nuevo. 
Seguiré escribiendo... y disfrutando entre el “Tal vez mañana volemos en ese avión” y el “Adiós Rick, Dios te bendiga”... que son principio, final y final y principio, y esa es la primera reflexión, que sólo os dejo insinuada, una de las genialidades de la película que bien nos cuenta su canción: “As time goes by”

Debes recordar esto
un beso es sólo un beso, un suspiro es sólo un suspiro.
Las cosas fundamentales suceden
conforme pasa el tiempo.


2 cosas que me dicen:

suegrodelpapa dijo...

No me imaginaba yo un cura comentando (y dándose un atracón) de Casablanca. Pero me ha gustado. Es Vd muy joven. Esta es la película de la vida de los que nacimos antes de la mitad del siglo pasado. De ahí que varias de sus frases se hayan convertido en hitos del camino. Como la vida misma: en Casablanca no todo es blanco o negro, están - y sobretodo - los grises.
suegrodelpapa.wordpress.com
Juan Marcos de Jerusalén, (seudónimo sacado de la novela homónima).

Un cura dijo...

Pues sí, suegrodelpapa, no es tan extraño que un cura sea un buen cinéfilo, creo que es afición común de muchos de nosotros. Me alegro de que le haya gustado la entrada, le aviso que queda una diaria durante toda la semana. Gracias por la visita y el comentario.