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domingo, 18 de noviembre de 2012

El Padre bicicleta (II). Un cura "obrero"


Este es el segundo post que dedico al Padre bicicleta, que ya os presenté, y lo publico hoy, cuando el Obispo ha bendecido e inaugurado una casa nueva en Villaluenga del Rosario, el "Rincón Scout Cura Carlos" que lleva el nombre de otro gran cura de esta diócesis y que servirá para acoger a los scouts en la sierra y para ofrecer una presencia de la Iglesia en aquellos parajes, que sean esas obras para la nueva evangelización, como las muchas obras del Padre bicicleta y este post, sea un homenaje a ambos curas buenos.


El Padre bicicleta en su parroquia de San Dionisio se entregó en cuerpo y alma, tanto a su labor espiritual, como a la restauración del templo. Una obra que duró desde el día de Reyes de 1964, hasta la fiesta de la Inmaculada de 1977. 
En los trece años que duraron aquellas primeras obras de restauración, en las que se acometió la más profunda de las intervenciones, desde los cimientos, al artesonado nuevo, nunca se cerró la iglesia. Decía el buen sacerdote que si se cerraba el templo, jamás se restauraría (hay quien guarda viejas fotografías en la que se ve al cura Bellido diciendo misa, con la iglesia llena de escombros, montones de arena y paraguas abiertos, en días de lluvia).


Para sacar fondos para las obras se las ingeniaba de mil maneras, con carteles en los que aparecía montado en un camión de materiales, vestido con su inseparable sotana. Otras veces compraba cupones y, otras, lotería. Pidiendo y dando sablazos a unos y a otros, especialmente a amigos y feligreses, a los cuales solía ir a buscar incluso a los bares donde paraban, para pedirles dinero para las obras.
Una Semana Santa, cuando el ministro de Educación y Ciencia, Lora Tamayo, jerezano de nacimiento, vino a dar el pregón, al pasar delante del humilladero de San Dionisio, desfilando en la presidencia de una cofradía, don Luis Bellido se acercó a él, pidiéndole respetuosamente que le echara una mano en las obras de su templo; a lo que el ministro le contestó que iglesias en ruinas, había muchas en España; saltando inmediatamente el cura, contestándole que sí, "pero que ministros de Jerez solo hay uno" y, sin más, se marchó dejando plantado al ministro.

De esta época se guardan muchos recuerdos y anécdotas. Tal vez la más divertida fue la de aquel momento en que se denunció a sí mismo ante las autoridades, haciendose fotos con casco y pico y denunciando al cura de San Dionisio por hacer obras en la Iglesia sin ningún estudio ni permiso, lo que provocó la intervención del Ministerio de Cultura que aceleró el proyecto de restauración... eso es ingenio y valor.