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martes, 15 de enero de 2013

Vencer juntos (y van tres)

Hace tiempo publiqué un par de post con el título "Vencer juntos". El primero, me dijeron que nunca ocurrió, aunque su enseñanza sobre compartir la victoria, me sigue pareciendo preciosa, el segundo era una historia real que nos enseñaba lo que es una verdadera victoria.
Hoy publico una tercera historia que va más allá, y que nos enseña que el modo más importante de vencer, no es siempre el que todos creen.

Es una historia real y nada lejana. Ocurrió el pasado domingo 2 de diciembre, en el cross de la localidad navarra de Burlada.
El atleta keniano, Abel Mutai, medalla de oro de los 3.000 obstáculos en Londres, estaba a punto de ganar la prueba cuando, al entrar en una pista donde estaba la meta se creyó que ya había llegado, aflojó totalmente el paso y, relajado, comenzó a saludar al público creyendo vencedor. 
El atleta que le seguía justo detrás, Iván Fernández Anaya, un corredor vitoriano de 24 años que está considerado un atleta con mucho futuro (campeón de España de 5.000 metros en categoría promesas hace dos años) al ver que se equivocaba y se paraba una decena de metros antes de la pancarta, no quiso aprovechar la ocasión para acelerar y ganar. Se quedó a su espalda, y gesticulando para que la entendiera y casi empujándolo, llevó al keniano hasta la meta, dejándolo pasar por delante y dándole la victoria que sin su error, le correspondía justamente.
Al terminar la prueba afirmó: "Aunque me hubieran dicho que ganando tenía plaza en la selección española para el Europeo, no me habría aprovechado. Creo que es mejor lo que he hecho que si hubiera ganado".
Como siempre, se habla poco de estos gestos... pero nos siguen enseñando a vencer juntos, y a vencer de otra manera.