Subscribe:

Blogroll

martes, 28 de mayo de 2013

Decepción


Sabéis a estas alturas que siempre he tenido muchos personajes a los que he admirado... y que el vicio de leer mucho, me hizo conocer a grandes autores a los que he profesado casi devoción... uno de esos autores era Henry David Thoreau, un filósofo y poeta estadounidense (que ya es decir). Es considerado uno de los pioneros de la ecología y además un ideologo de la conocida hoy como desobediencia civil (que tanto me entusiasmó durante mi adolescencia y mi primera juventud y que aún hoy me convence en tantas cosas). Fue pionero en este sentido al proponer el pacifismo y la no violencia como método reivindicativo muchos años antes de que Gandhi, fuertemente influenciado por él,  proclamara estas ideas. También Martin Luther King expresó abiertamente su admiración por él.

Es el autor de algunas de esas frases que me han marcado para siempre en mis pensamientos, las que escribía en mis carpetas del colegio, y que hoy siguen siendo especiales: "El hombre es artífice de su propia felicidad"; decía (y sigo compartiéndolo con matices), y lo llevaba escrito en mi carpeta de matemáticas.
Entre sus consejos, una palabra que repetía continuamente y que nunca he dejado de utilizar (de hecho algunos comprenderán ahora de donde viene mi conocido consejo: "Simplifica, simplifica"

Pero sobre todo, me sigue conquistando aquel consejo que daba:
"Vive la vida que has imaginado"

En su obra más conocida, titulada Walden, el ideólogo narra los dos años, dos meses y dos días que vivió en una cabaña construida por él mismo, cercana al lago Walden. Con este proyecto de vida solitaria, al aire libre, cultivando sus alimentos y escribiendo sus vivencias, Thoreau pretendía demostrar que la vida en la naturaleza es la verdadera vida del hombre libre que ansíe liberarse de las esclavitudes de la sociedad industrial y que la comprensión de los recursos de la naturaleza, sus reglas, sus recompensas, son un camino que el hombre no debe olvidar... 
No deja de ser genial, y este post no deja de ser un homenaje... pero ahora me he llevado una pequeña decepción. 
Henry Thoreau se fue a los bosques para escribir su Walden, y ahora, un montón de años después voy yo y descubro que durante su estancia allí su madre acudía a diario para lavarle la ropa y hacerle la comida.

En fin, nadie es perfecto. 

1 cosas que me dicen:

Raymunde dijo...

Hasta los más grandes tienen pequeños fallos...