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miércoles, 15 de mayo de 2013

Mi móvil o la Palabra



En la nueva serie de posts que os anuncié el otro día, recupero un post antiguo, pero que me parece que merece inaugurar mis reflexiones esta comparación sencilla: ¿Te imaginas qué pasaría si tratásemos a la Biblia como a nuestro teléfono móvil?
Y aunque no soy de los muy apegados al móvil (antes de que los conocidos me pongan verde diciendo que yo nunca lo cojo), me puse a pensar qué ocurriría si fuese así:
  • Siempre llevaríamos la Biblia con nosotros.
  • Incluso daríamos la vuelta para buscarla cuando se nos olvidase en casa.
  • A lo largo del día, le echaríamos un vistazo cada poco tiempo, para ver si todo está en orden.
  • Nos sentiríamos como si no pudiésemos vivir sin ella.
  • La usaríamos para mandar mensajitos a nuestros amigos, acompañarlos y ayudarles.
  • Sería una ilusión para los padres poder regalársela a los hijos. Y para los hijos poder enseñársela a los amigos.
  • No viajaríamos sin ella.
  • Nos daría una sensación de seguridad y protección en caso de emergencia.
Tendría además, varias ventajas... que la Biblia nunca está fuera de cobertura y siempre está disponible, funciona en cualquier lugar. No necesitamos recargar sus baterías, porque está cargada siempre. Además, su saldo es para toda la vida, para esta y para la eterna.
Y seguramente hay más ideas que se os pueden ocurrir, podéis ir añadiendo en vuestros comentarios.
Releer continuamente la Palabra puede ser una buena opción para todos en nuestra vida.