Subscribe:

Blogroll

miércoles, 17 de junio de 2015

Ilusión / Decepción

El otro día "aún a riesgo de levantar ampollas", compartí este discurso que me encantó.
Hoy lo mantengo, porque me parece digno de ser escuchado (y más después de escuchar todas las intervenciones de los políticos de siempre en el día de hoy). Por eso no voy a quitarlo de mi muro, aunque cambio levemente mi comentario.
Creo que estas palabras son una lección y no recuerdo haber oído a muchos políticos hablar así: sin insultos, sin echar nada en cara, y sin absolutos partidistas, agradeciendo los servicios de los demás, animando y proponiendo una gestión centrada en el bien de todos y no en ideologías particulares, contando con las necesidades y con los expertos, tendiendo la mano al trabajo común y al diálogo y hasta con la "revolución de la ternura", al estilo del Papa Francisco (Si alguien no sabe de lo que hablo, se puede leer EG 270).
Sin embargo, hoy tengo que reconocer mi decepción. La lección se me queda sólo en palabras. Si aquel día acababa diciendo "veremos qué pasa...", hoy compruebo triste que los hechos contradicen demasiado las palabras. El partidismo y la falta de respeto a los demás, al final, contradicen el discurso de quien creo que es una buena mujer, pero que no es capaz de contar con todos, puesto que sostiene a quien desprecia a muchos. No todo es admisible, y en el "nuevo modo de hacer" hay muchas cosas que no deberían ser admisibles ni de lejos (ni por un lado, ni por otro... no comprendo a quien asalta una capilla, ni a quien atenta contra una mezquita, ni a quien boicotea un acto político o social). ¡Decepción grande! ¡Sigo esperando, como hace años hacía el 15M, que no se conviertan en lo que les acusan de ser!
Antes de que alguien me diga que hay muchos más motivos para dimitir, le diré que estoy de acuerdo absolutamente. Pero lo cortés no quita lo valiente, y que haya pecados peores no le quita gravedad a los míos, y el "¡Pues anda que tú!" me parece del modo de siempre de hacer las cosas y no me convence. Así que unos a dar buen ejemplo y otros a seguirlo, a ver si hacemos las cosas de otro modo, por fin.
Digo una cosa y digo la otra, por eso agradezco, aún así, palabras como las del discurso y mantengo la esperanza de que se puedan hacer las cosas de un modo nuevo y mejor. Como decía hace unos días, mantengo la ilusión, más allá de los partidismos, de que es posible hacer política de otro modo. Al modo en el que creo personalmente, y en coincidencia con lo que la Iglesia pide siempre (se puede leer EG 240, y de veras que me llama la atención la coincidencia). ¡Ojalá aprendamos todos!